En el principio del fin la nada inundaba el todo. La existencia era inexistente. La conciencia inconsciente. Todo era nada.
Fue entonces cuando El Unico decidió su creación.
La segunda eternidad se fue haciendo a sí misma. Se creó el polvo divino, de este se creó el segundo universo, el universo de la luz. Todo era vida, todo era hermoso en su seno, todo era perfección, pero El Unico se aborreció de la tranquilidad, la paz, la harmonía, la vida eterna, la conciencia pura, ilimitada, inmortal y eterna.
Entonces creó el tercer universo, al que bautizó como el caótico. Lo amarró mediante la línea fronteriza. El caos fue creado sin conciencia de sí. Solo libre albedrio, encerrado bajo el condicionamiento de El Unico.
La tercera enternidad (el cuarto universo) fue creado. El Unico se aborreció del libre albedrío sin sentido. Dando un paso más a su gran creación forjó las almas, seres de luz hechos a imagen y semejanza, pero con un poder muy inferior al suyo, al fin y al cabo procedían de partes de su eternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario