Al levantarse Jan tiró el vaso por el suelo, dirigió rápidamente su mano hacia los cristales, se que no me cortaré pensó. Y así fue. Ni el, ni Edward se había dado cuenta de lo sucedido. Las manos de Jan estaban llenas de callosidades, era dura, no tanto como un pedazo de cuero pero lo suficiente como para sentir tan solo un leve pinchazo del trozo de cristal que al romperse había quedado con el borde más afilado.
Sin dar más importancia, y por supuesto borrachos como cubas salieron del bar de copas.
Jaaaaaaaaan! Resonó la calle
A pesar de estar embriagado, Jan se giró, alzó los hombros en señal de que coño quieres tu ahora
Necesito un móvil
Y no podías decírmelo mañana?
Joder es verdad habíamos quedado…se carcajeó- Buenas noches Jan!!!
Buenas noches Bandera Nipona!!!!
Cómo????!!
Nada, nada, gesticuló Jan con la cabeza mientras dando la espalda a su nuevo amigo levantó la modo en señal de un hasta luego
Jan llegó a su casa (//como que llego a mi casa, espeeeera inspeciono, miro toda la casa y si eso luego me voy a dormir, eso sí cojo el cuchillo, preparo la maleta y dejo la pistola debajo del cojín del sofá del comedor donde voy a dormir//)
Luces titubeantes, silenciosa la calle, altas horas de la madrugada. Una chica al fondo, borrosa, el alcohol danzaba en su sangre. Ella hermosa morena española, de tez algo clara.
Le parecieron a él brazos moviéndose con gracia, dedos acompasando una canción. Se frotaba la cabeza, gesticulaba esfuerzos para arrancarse el aire de su alrededor, chillaba pero el chillido no se oía. Cerró los ojos. Abrió los ojos, delante suya su compañera de aventuras calientes, chillaba, lloraba, reflejaba desesperación, miedo, dolor. Un trozo de cráneo con cabellera entrelazándose en el aire . En una borrosidad, un breve instante. Calló al suelo con violencia, convulsionada sin su medio cerebro, ese ser lo miraba, le hablaba con la boca chorreante de sangre, no lo entendió. Sintió el pánico. Desapareció el alcohol de su sangre se giró en un inspirar, corrió en un suspiro.
Su pié se aferró al pavimento, calló, se giró no lo seguía. Corrió.
Era ella, respiraba rápido y agitado. No la oía…su boca…en su boca había algo viscoso.
No, no era ella, era el puto alcohol, solo sombras, solo sombras, se metió en la cama, nada más que eso sombras.