La tercera eternidad (el cuarto universo) fue creado. El Único se aborreció del libre albedrío sin sentido. Dando un paso más a su gran creación formó las almas forjadas, seres de luz hechos a imagen y semejanza, pero con un poder muy inferior al suyo pues, al fin y al cabo, procedían de partes de su eternidad.
El primero fue Cástido forjado de castidad, honestidad y recato
El segundo fue Frenisca forjado por la frugalidad
El tercero Liberna forjado por el desprendimiento, generosidad y desinterés
El cuarto Industre forjado por la diligencia y la laboriosidad
El quinto P’cien forjado por paciencia y serenidad
El sexto Huma forjado por la indiferencia y la conformidad
El séptimo fue Fumili forjado por la humildad
Al ser demasiado perfectos, la armonía formaba parte del todo. Entonces, el Único decidió darles el poder de la creación y además sembró en cada uno de esos seres una ínfima parte del caos. Pero para que el caos surtiera efecto lo debía de dotar de conciencia. Y así lo hizo.
Se hundió rápidamente la semilla del caótico en las almas forjadas.
Se corrompió entonces el ser Único pues las siete almas forjadas, tomaron conciencia de sí mismas como parte del caótico, se vieron diferentes unas entre otras.
El único al ver lo que pasaba decidió crear el quinto universo el universo físico y poder ver así como interactuaban aquellos nuevos seres imperfectos creados desde su seno dándoles un cuerpo de tierra.
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