jueves, 8 de mayo de 2008

De como la Peste tornó en vida

Los campos olían a carne en descomposición,
un aire pestilente ahogaba la pureza de aquella pequeña villa.
La Peste sobrevolaba los campos muertos de almendros.
Flores blancas fueron…cenizas, banderas pálidas y tan vacías de vida.
Sus alas,
sobrecogían los hogares de los aldeanos del lugar.
Y es que cada pedazo de tierra era asfixiante.
La desgracia se unió a esa familia, a sus campos, a sus animales, a su vida.
A sus cercanos.
Nunca nadie supo el despropósito del amor.
Rompió sus cadenas, aceptó el hijo de aquel maldito ser, esa larva inmunda.
Tres lunas y un cuarto menguante.
La Quema la consumió.

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